Rastres intuïts


ENCONTRAR LA SENSIBILIDAD A TRAVES DE LLUÍS ESTOPIÑAN

Tenemos que asumir (algo que aceptamos en la práctica pero no todos aún en la teoría) que la primera realidad que hay que tomar en consideración, en lo que se refiere al arte, es que es la obra misma la que es real y no a lo que se alude en ella. Reconozcamos que a menudo nos ocurre lo contrario: creemos que la realidad es lo que es representado en la obra o por la obra.

Quizás la otra cuestión que hay que tener presente cuando nos encontramos ante la obra de Lluís Estopiñan es que, desde que nos hemos instalado en la modernidad, en toda obra, lo más importante es la textura, la materia, el soporte, ya que es a través de estos factores que el artista se expresa, que el observador percibe la obra.

Pero como en todo, a los sitios se va, al menos por ahora; no nos encontramos instalados en ellos.

Y Lluís Estopiñan, nacido en Mollet del Vallès en 1958, tomó hace ya unos cuantos años la senda de la expresión artística después de sentirse impresionado por la pintura instintiva de los coloristas que iniciaron los caminos del informalismo y por las materias rasgadas y gestuales de Tàpies.

Así, es curioso que en lo que podríamos denominar sus primeros paisajes o "bodegones", use el collage y/o la materia como soporte y al mismo tiempo (porque las personas para vivir tienen que aprender de los demás) se apliquen para modular pero sin buscar la tercera dimensión, las manchas de la cromaticidad. (No paséis deprisa ante las obras de Lluís Estopiñan: observadlas unos instantes: vais a aprender.Aprenderéis a ver lo que él hace y, además, os daréis cuenta de cómo tenéis que aproximaros a la obra de los artistas que iniciaron la gran revolución pictórico-plástica del siglo pasado: los Géricault, Delacroix, padres del rupturismo impresionista). Con lo que acabamos de escribir,nos hemos referido a un primer momento de su producción; pero el artista no se ha parado aquí. Pensó (seguramente lo piensa todavía),que quizás el arte, la obra creadora, además de ser una realidad en sí misma (es decir que la realidad ya es la obra que se hace, con independencia del motivo -cezanniano- que pueda haberla generado), el cuadro es también, en esta etapa mundial en que vivimos de un nuevo concepto de creación que quizás acoge un goce básico, la obra es en primer lugar materia, sensibilidad, construcción.

Pero después, el artista que es Lluís Estopiñan necesita pensarlo así, cree que aquél estallido gozoso y ufano de soporte, cromatismo y sensaciones debe responder a algo natural, tiene que implicar, ser una presencia (real o simbólica) de la materia viva, aún no formulada, aún no representativa, pero sí anunciadora del mundo de las bioformas, de los infusorios, de las amebas.

Es bien cierto que uno no puede saltarse nada de sí mismo, que cada cual tiene que llenar con contenidos autóctonos las propias etapas. Y eso es lo que hace durante unos años Lluís Estopiñan: cuadros, obras de resonancia biológica, incursiones por geologías vivas. Esta fase le sirve para estudiar el color y (algo muy interesante y no siempre bien atendido entre los artistas contemporáneos) sus opacidades, que conducen de nuevo a antiguos planteamientos suyos sobre las zonas luminosas y las veladuras que, cuando se quiere formalizar, elaborar formas, reales o abstractas, provocan y preocupan al artista pintor.(De ahí aquellas cuestiones iniciales del collage en la obra pictórica; y también, para obviar problemáticas impropias de los nuevos planteamientos desde los que trabaja el artista actual: no intentar nunca partir de formas establecidas, hacerlo siempre desde máculas imaginarias).

Ya tenemos la obra personal, las manchas singulares, las vibraciones lineales, la pulsión caligráfica. Ahora está todo ahí; los maestros de la contemporaneidad avalan lo que hace Lluís Estopiñan; él, el artista, pone su contenido espiritual, ideal o ideológico, plasmado siempre con su cualidad sensible.

Estas obras son un buen testimonio de los caminos del arte contemporáneo.


Arnau Puig
Presidente de la Asociación
de Críticos de Arte de Catalunya